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El Cielo cuenta cuentos

Relato de la Tercera Noche /Re creación de Purím / Al pie de la Letra

 

AL PIE DE LA LETRA

 

            Estaban sentados los dos, juntitos, el anciano y la niña. La niña tenía por costumbre venir por las tardes a pasar un rato con Sabi. Era su abuelo del alma. Se miraban a los ojos y sabían si había que decir algo o callar.
            Esta vez la niña, después de un rato dejó de agitarse, se quedó quieta, dejó escapar un suspiro y dijo desde la profundidad de sabiduría de sus cuatro años: ¡Abuelo! ¡Cómo es la vida! Sabi sabía que la niña querría saber algo. No era la primera vez que la conversación podía tomar derroteros muy sorprendentes. Él escuchaba mucho más la música perceptible en los ojos y en la voz de Nini que el sentido aparente de sus palabras. ¿Qué quieres saber? A ver si lo sé y te lo diré. Podía salir cualquier cosa. De lo más banal hasta la más maravillosa pregunta que nunca se había formulado. ¿Qué hay en el cielo abuelo? Hasta ahora nada muy extraordinario, así que no era cuestión de cerrar el diálogo sino abrirlo al contrario.
-En el cielo hay Dios, y todas las cosas, ¿es eso lo que quieres saber?
-¡Sí!, ¿pero qué más?
-¿Quieres que te cuente un cuento del cielo?
-¡Oh!, síííí abuelo,¡cuéntamelo!
- Te voy a contar el cuento más bonito que existe, lo leeré en el cielo.
- ¿Pero cómo puedes leerlo? ¡Si no hay nada escrito!.
-¡Cómo que no hay nada escrito! Claro que sí, lo que pasa es que no lo vemos porque hemos olvidado cómo se puede leer lo que hay escrito arriba. ¿Qué ves en el cielo?
-Nada.
-¡Cómo que nada! ¿No ves las nubes, los pájaros, los surcos blancos de los aviones, no ves el humo que sube y tantas cosas?
-Sí, pero no veo nada escrito, y, yo abuelo, no sé leer, sé solamente las letras.
-Pues, si sabes las letras, si sabes verlas tal como están escritas en el cielo, podrás leer tú sola porque esas letras no son como las de los libros, esas letras son lo que significan.
-¿Lo que significan?
- Sí, Nini, quiere decir que hay mucha diferencia entre las letras del cielo y las que nos sirven para leer un libro. Así que voy a empezar el cuento. Las letras que vuelan por el cielo…
-Pero ¡un cuento, así no empieza, además las letras no pueden volar, no tienen alas!
-Bueno, que conformista eres, está bien. Érase una vez, en el cielo unas letras que volaban, no tenían alas, ni falta que les hacía. Eran tan ligeras, diáfanas, impalpables, que el aire parecía plomo a su lado, la inmensidad del firmamento, mucho más ligero que el aire, no podía con ellas pues eran lo más ligero que puede existir porque habían nacido de las cosas, de la Palabra.
-¿Qué palabra, abuelo?
-La Palabra, es la Palabra. Desde siempre se conoce como la Palabra.
-Abuelo, no sé, no entiendo.
-Pues escucha...

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